Mía Fedra, la primera tenista trans en Argentina

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Comenzó a jugar desde pequeña en un club de barrio. En 2012, gracias a la Ley de Identidad de Género, pudo inscribirse en la Asociación Argentina de Tenis como mujer. Hoy ocupa el cuarto lugar en el ranking nacional de la categoría Seniors.

Mía Fedra comenzó su carrera en el tenis a los 8 en el Club Village de Adrogué. Pasó toda su niñez y adolescencia entre canchas de polvo de ladrillo y raquetas. Sin embargo, a los 18, decidió abandonar ese mundo porque se sentía “incomoda” jugando con los varones.

Trece años más tarde, a raíz de la nueva Ley de Identidad de Género volvió a la competencia pero, esta vez, como mujer.

Los primeros pasos de esta jugadora empezaron en 1989. “Tenía un club como a nueve cuadras. Yo iba a ver los partidos y después empecé a jugar”, relató la deportista en diálogo con www.deBrown.com.ar.

Desde ese momento, su amor por el deporte creció cada día más. Ya a los 11, se animó a participar en sus primeros torneos en categorías nacionales. Sin embargo, en paralelo, Mía atravesaba otro proceso interno. Comenzaba a tomar consciencia que era una mujer encerrada en el cuerpo de un hombre.

“Estuve haciendo todo como ‘se debe’ hasta los dieciocho. Hice todas las cosas como la sociedad manda. Luego empecé a feminizarme más y después ya era una chica con un DNI masculino”, confesó.

Luego de terminar la escuela, Fedra ya salía bailar vestida de mujer con sus otras amigas. Fue ese el momento en el que decidió confesarles a sus padres sobre quién quería ser para el resto de su vida.

“Les dije que estaba en pareja y que quería eso para mí. No tenía que decir mucho, si ya se me notaba que era gay y más trans. Sólo era contarles la elección de ser mujer de ahora en adelante”, relató entre risas.

Fedra se sentía más libre, pero las cosas no iban tan bien en el tenis. Si bien ya había jugado un par de partidos vestida de mujer, su sexualidad no era el problema. “Me sentía incomoda, pero por una cuestión del nivel que yo tenía”, resaltó.

Frustrada porque no tenía tanta fuerza como sus compañeros varones, decidió abandonar el deporte y dedicarse a volverse cada día más “Mía”, ese nombre que había elegido para su nueva vida. Como drag queen, comenzó a trabajar en un canal de música y de relacionista pública de un boliche. A su vez, dio rienda suelta a su carrera como modelo.

Volver a empezar

Estuvo casi 10 años alejada de las canchas de ladrillo. Pero, como dice la frase, “donde hubo fuego, cenizas quedan”. En el 2009, su amor por el deporte volvió a renacer y comenzó el Profesorado de Tenis.

Fue realmente en 2012 cuando las puertas se le abrieron nuevamente. Ese año, se sancionó la Ley de Identidad de Género. Esto le permitió poder tramitar su documento con el nombre y sexo con el que ella se identificaba.

Cuando ya tuvo su nuevo DNI en sus manos, no lo dudo ni un segundo y se dirigió a la Asociación Argentina de Tenis para anotarse. “Tuvieron mucha paciencia para explicarme todo y me dijeron que de ahí en más podía competir. Fue muy lindo y difícil otra vez volver a los entrenamientos”, expresó.

De esta manera, Mía pasó a ser la primera tenista trans de Argentina. Actualmente, da clases individuales y, además, continúa entrenando. Ocupa el cuarto puesto en el ranking nacional de la categoría Seniors (Damas Mayores de 30 años). Sin embargo, por una decisión personal, no juega partidos de manera profesional, aunque no descarta que antes de fin de año pueda participar en alguno.

El largo camino que tuvo que transitar Fedra para llegar a donde está, hizo que convirtiera en un referente para todo el mundo LGTB. “Les digo a todos que se animen, que persigan sus sueños, pero que no vayan a la lucha como patoteando. Tranquilas, que está todo bien, y con educación van a lograr sus objetivos”, concluyó.

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