All good things must come to an end

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03 de Agosto de 2020

Kevin Mackenzie

En el siglo XIV, el poeta y autor inglés Geoffrey Chaucer escribió el poema épico Troilo y Criseida, que a menudo es considerado el origen de la frase “all good things must come to an end”. Y sí, todas las cosas buenas deben terminar.

He pasado cuatro años maravillosos en México, que lamentablemente llegan a su fin este mes. ¿Qué puedo destacar? La calidez y cortesía de su gente, la extraordinaria diversidad cultural y la importancia de las artes para la vida cotidiana son sólo algunas de las cosas que he aprendido a amar y apreciar.

He descubierto que México es moderno y tradicional, simple y sofisticado, hermoso y peligroso, todo al mismo tiempo. Esto hace que sea fascinante y muy difícil decir adiós, y sé que recordaré mis años en México por el resto de mi vida.

Como agregado cultural y director general del British Council México, he tenido el privilegio de conocer a gente destacada que hace cosas fuera de lo común, como Isaac Bencomo, pediatra que ha ayudado a establecer un centro médico temporal para tratar a los migrantes con covid-19 en Matamoros, o Javier Cruz, un actor que ayuda a rehabilitar a los presos a través de La Compañía de Teatro Penitenciario.

Conocí a artesanas y artesanos de Oaxaca, a una partera que intenta mejorar la atención médica neonatal en Chiapas y a gente que trabaja con la comunidad LGBT en Michoacán.

El trabajo de base que se está realizando para mejorar la vida de las personas, a menudo por aquellos con pocos o ningún recurso, me hace sentir más humilde y, a la vez, es estimulante.

Mi último viaje al extranjero antes del coronavirus fue a Glasgow, Escocia, a fines de enero. Acompañé a dos músicos jarochos, Manuel Polgar y Arturo Barradas, del grupo Soneros del Tesechoacán, al Celtic Connections, festival Anual de música tradicional. Manuel y Arturo hacen un trabajo increíble con niños y jóvenes en Veracruz, mientras mantienen vivas las tradiciones de son jarocho.

Fue un privilegio ayudarlos a conectarse con personas que hacen cosas similares en Escocia, y un recordatorio de los beneficios de la cultura como un medio común para entendernos. El Festival del Tesechoacán se hubiera llevado a cabo durante julio, aunque, por supuesto, tuvo que posponerse.

Otro privilegio ha sido contribuir al desarrollo de la enseñanza y el aprendizaje del inglés en México, a través de nuestra conferencia anual y programas de capacitación a nivel estatal.

Hemos conectado a maestras y maestros de México con ideas y recursos del Reino Unido. También apoyamos a autoridades educativas, investigadores y educadores de ambos países para innovar en ciencia, educación superior y política cultural.

México y el Reino Unido han logrado muchas cosas juntos, pero aún hay potencial para llegar más lejos.

México es también el lugar en el que termino mi carrera, tras casi 30 años en el British Council. He trabajado en ocho países de cuatro continentes, pero nunca he conocido un desafío tan grande como el que enfrentamos ahora.

El futuro de nuestra organización, como muchas otras, puede ser muy diferente, pero estoy seguro y optimista de que una institución que ha resistido guerras, recesiones y revoluciones en todo el mundo desde la década de 1930 no sólo sobrevivirá, sino que se adaptará para enfrentar sus desafíos. Yo, por mi parte, le deseo lo mejor.

Una vez más, muchas gracias, México.

Te llevo en el corazón.

* Director General del British Council México, 2016-2020

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