Edgerton | “Aunque no hay sustos, me ha salido una película aterradora”

0
1

En su faceta de actor, Joel Edgerton (Blacktown, Australia, 1974) ha trabajado en películas como El rey Arturo, Open Window, Animal Kingdom o Exodus: Dioses y reyes. Tras dirigir algunos cortometrajes, debutó en 2015 como realizador de largometrajes con el magnífico thriller El regalo, en el que interpretaba uno de los personajes principales junto a Jason Bateman y Rebecca Hall. Ahora, Edgerton vuelve a ponerse detrás (y también delante) de la cámara en Identidad borrada, un drama sobre la familia y el perdón que mete el dedo en la llaga en una de las realidades más terribles de EEUU, donde siguen existiendo programas de reconversión sexual para «curar» a los jóvenes su homosexualidad.

Tráiler de ‘Identidad borrada’.
Diriges, produces, escribes y participas como actor en un filme que se estrena tres años después de su ópera prima. ¿Cómo has afrontado el reto en esta ocasión?
Cada película debe ser afrontada de una forma única. En este caso no he sentido que diera un salto enorme de un género a otro. Sabía que quería dirigir algo más dramático y no tanto de género. Pero, pensándolo bien, hay algunos elementos que ya aparecían en El regalo y que siguen estando presentes en esta cinta. Por ejemplo, la creación de sentimientos incómodos o la música. Aunque no hay momentos de sustos, creo que Identidad borrada es una película más aterradora que El regalo.
¿Cómo nació tu interés por esta historia?
Después de leer Boy Erased, el libro de Garrard Conley. Sin embargo, siempre he sentido fascinación por las películas que transcurren en instituciones mentales, asilos o prisiones, como Alguien voló sobre el nido del cuco o El expreso de medianoche. Mi interés por este tipo de historias me llevó a leer el libro con entusiasmo. Y de ahí nació el deseo de querer transformarlo en un largometraje. Debo confesar que, al principio, pensé que la novela estaría llena de personajes odiosos. Pero terminó siendo algo más complicado que todo eso…
¿A qué te refieres?
Descubrí que los padres de Jared Eamons, el chico protagonista, le internaron en un programa religioso de reconversión sexual. Ellos creían que así podían ayudarle y estaban convencidos de que, siendo homosexual, no iba a poder sentirse parte de su comunidad religiosa. Sobre todo, me fascinó el papel de su madre, aquí encarnada por Nicole Kidman, por ser capaz de enviarle al centro. Si ni ella podía cambiar y aceptarle… entonces es que no hay esperanza para nadie.
¿Qué papel juega la familia en tu vida?
Muy importante. Recuerdo lo importante que fue para mí cuando terminé el instituto y me marché de casa para asistir a la escuela de Arte Dramático. Vengo de un pueblo muy pequeño, muy similar al de Jared. Es una de esas localidades donde nadie se atrevería a salir del armario. Cuando llegué a la escuela, descubrí un nuevo mundo con familias diferentes a las mías. Siendo un niño, creía que todo el mundo tendría lo mismo que yo en sus casas. Lamentablemente, ahora sé que no es así. Para trabajar en esta historia imaginé cómo habría sido si mis padres me hubieran dicho que había algo malo dentro de mí, que tenían que echarme de casa y que ya no era bienvenido en la comunidad. Debe ser algo horrible.
¿Por qué no has utilizado los nombres de los protagonistas de la historia real?
Garrard Conley, el autor de las memorias en las que se basa la película, ya lo había hecho así en su libro. Por ejemplo, se refiere a sus padres como «madre» y «padre». Yo hice el cambio tras leer tres veces el libro. Lo dejé a un lado y me senté a escribir el guion con lo que había quedado grabado en mi mente. No quería mirarlo de nuevo y me fui inventando los nombres por el camino. Otro motivo fue el referido al tema legal. Tengo otros amigos directores que mantuvieron los nombres reales en sus películas o series y luego fueron demandados por ello. No quería que nadie se interpusiera en mi camino de sacar adelante esta producción.
Kidman y Crowe dan vida a los padres del chico protagonista.
¿Por qué decidiste interpretar a Victor Sykes, el terapeuta a cargo del programa de conversión sexual?
A John Schmidt, que es la persona en la que está basado este personaje, le conocí en persona y hasta almorzamos juntos. En realidad, he conocido a todos los que aparecen en esta historia. Cené con los padres de Garrard, pude hablar con su médico, fui a su iglesia, pero sabía que tenía que también tenía que conocer a John. Había visto muchas imágenes de él. Y sabía que se trata de alguien carismático, un líder muy interesante e inteligente. Cuando un joven publicó las reglas de Love in Action, el programa que él dirige, de repente todo el mundo en EEUU se preguntó qué estaba pasando. En ese momento, John tuvo la confianza y la seguridad de enfrentarse a los medios y defender ante ellos la ética que hay detrás de esa terapia de conversión homosexual. Me resultó un tipo muy carismático. Nada que ver con la figura del villano que había imaginado. Cuando le conocí en persona, me cayó muy bien. Me quedé fascinado tanto por su persona como por sus contradicciones.
¿Crees que John se siente culpable por todo lo que ha hecho?
Absolutamente. En lugar de alejarse y esconderse de todos, John es alguien muy activo en redes sociales. Muchas personas han aceptado sus disculpas, pero otras no tanto porque le siguen viendo como un monstruo. Hay incluso quienes le señalan como responsable de muchos suicidios.
¿Qué te ha llevado a querer contar con Russell Crowe y Nicole Kidman como protagonistas?
Al reunirme con Garrard, le pedí si podía enseñarme fotos de su infancia y de aquellos años de adolescencia. Tras ver imágenes de sus padres, enseguida vi que tenía que contar con Russell Crowe y Nicole Kidman como protagonistas. Sabía que, si quería que esta película se viera en todo el mundo, lo mejor era contar con estrellas de su nivel en los dos papeles principales. Si la gente se identifica con los personajes que encarnan Nicole o Russell quizás le den una oportunidad a esta historia. Además de todo eso, tener a dos superestrellas en tu equipo ayuda con la financiación…

Crónica de una intolerancia

(Por Juan Pando)

Nancy (Nicole Kidman), junto a su hijo (Lucas Hedge).

Nicole Kidman y Russell Crowe coinciden por primera vez en pantalla en el drama Identidad borrada. Con él, cumplen un deseo de juventud que les ha llevado a buscar durante mucho tiempo un proyecto en el que coincidir. En la cinta de Joel Edgerton, Kidman y Crowe interpretan a Nancy y Marshall, los dos miembros de un matrimonio en el que él ejerce de pastor baptista y cuyo mundo se derrumba cuando su hijo Jared (Lucas Hedges, Manchester frente al mar) les cuenta que es gay. La película adapta las memorias de Garrard Conley, en las que relata el rechazo que sufrió por parte de sus padres, así como de su comunidad, cuando se confirmaron las sospechas sobre su orientación sexual y su amarga lucha por lograr ser aceptado sin renunciar a ser quien era. En el filme se muestra cómo el joven Jared descubre que no le excitan ni su prometida, con la que acaba rompiendo, ni las mujeres; y que, en cambio, le atraen sus compañeros de la universidad. Un sentimiento que se niega a aceptar hasta que, ante un incidente, se ve obligado a reconocer que le gustan los chicos. La reacción de sus progenitores no se hace esperar y le obligan a participar en una terapia de reconversión sexual dirigida por Victor Sykes (Joel Edgerton). Como Garrard Conley ha manifestado, la intención del libro y de la película es «ofrecer palabras de solidaridad a todos los que han pasado por esta terapia. Pero también preguntarnos cómo puede imponerse semejante intolerancia a nuestros seres queridos».

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Fuente

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here