Olivia de Havilland y Lo que el viento se llevó

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Olivia de Havilland, en Lo que el viento se llevó

Fue la eterna amada de un hidalgo caballero que repetidamente la rescataba de los peligros y villanos de ocasión, pero también la joven embarazada de un soldado que muere en el frente de batalla o la rica heredera cuyo despótico padre se opone al amor de su vida. Pero, por sobre todas las cosas, fue y será Melanie Hamilton, la cuñada y mejor amiga de Scarlett O’Hara y hasta ayer la única y mítica superviviente del gran clásico Lo que el viento se llevó que la envolvió en ese definitivo rol. Olivia de Havilland con su partida clausura definitivamente el último acceso directo al Hollywood dorado cuando la cronología de la vida expone que con su definitivo adiós a los 104 años también desaparece la última gran estrella de ese período clave de la historia del cine. “Un día sonó el teléfono. Y la voz al otro lado de la línea preguntó: “¿Es usted la señorita de Havilland?” Yo dije “Si”, Y la voz dijo: “Usted no me conoce, nunca nos hemos conocido pero soy George Cukor el director de Lo que el viento se llevó y luego dijo, “¿Estaría interesada en interpretar el papel de Melanie?”, recordaba con mucha simpatía una anciana pero aún bellísima y elegante Olivia sobre su ingreso al rol, imaginado una y otra vez, pero que creía imposible al estar bajo contrato de Warner Bros siendo la novela de Margaret Mitchell producida por David O. Zelnick para su propio sello productor. George Cukor fue el primero de los directores que pasaron por uno de los rodajes más complejos de la historia del cine y que finalmente sólo tendrá la firma de Victor Fleming. Según dice la leyenda, Zelnick despidió a Cukor por homosexual pero igualmente él continuó los fines de semana asesorando a Olivia para su rol. No fue el único inconveniente, ella consiguió el papel tomando el té con la mujer de Jack Warner para que, de su mano, el mítico productor revirtiera su negativa de ofrecer a otro estudio a una de sus estrellas. La película le brindó una nominación al Oscar como mejor actriz de reparto que finalmente quedó en manos de Hattie McDaniel, la primera afroamericana en ganar la estatuilla. Estrenada el 15 de diciembre de 1939 en Atlanta, Georgia, y el 25 de septiembre de 1940 en la Argentina, fue reestrenada un sinnúmero de veces alrededor del mundo la última en el histórico cine Metro de la mano del distribuidor Vicente Vigo con su sello Artistas Argentinos Asociados el 5 de Agosto de 1999 para el 60 aniversario de su estreno, en el cual Ted Turner invirtió 12 millones de dólares para que se viera impecablemente restaurada. Hoy repuesta por la cadena HBO luego de la controversia en derredor de su racismo, en la entrevista que se encuentra en los extras de la edición hogareña del film Olivia de Havilland, la última heroína del Hollywood dorado recordaba un reestreno hoy con infinitas resonancias: “En 1961 David, Vivien y yo acudimos a una cita final en Atlanta, la ciudad donde empezó nuestra historia. Lo que el viento se llevó volvió a estrenarse en honor al centenario de la Guerra Civil. Pero esta vez, Margaret Mitchell había muerto, Clark Gable había muerto, Leslie Howard habia muerto y Hattie McDaniel había muerto. Entonces la película apareció en la pantalla y allí estaban todos con sus vibrantes vidas, felizmente reunidos. Volvíamos a estar juntos”.

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