¿Quieres ciudadanos más tolerantes? Aprueba el matrimonio homosexual

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LGTBI

Las políticas que igualan de una forma más efectiva a todos los ciudadanos producirán más tolerancia hacia esos colectivos

Las instituciones deberían implementar medidas antes de esperar a que una sociedad esté madura para poder aceptar el cambio, porque, muchas veces, el cambio hace madurar a una sociedad

Sílvia Claveria

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Manifestantes celebran la legalización del matrimonio homosexual frente al Tribunal Supremo de EEUU en 2015

Manifestantes celebran la legalización del matrimonio homosexual frente al Tribunal Supremo de EEUU en 2015

EFE

Antes del 2001 no había ningún país de Europa que hubiera legalizado el matrimonio entre personas del mismo sexo, en cambio, en 2017, 14 de los 29 países ya lo habían aprobado. España fue el tercer país del mundo, tras los Países Bajos y Bélgica, en aceptar estas medidas. Estas leyes ampliaron los derechos de los ciudadanos homosexuales, aunque no se implantaron sin polémica. ¿Qué efectos ha tenido esta ley en las actitudes de los ciudadanos? Muchas veces no se sabe si va antes el huevo o la gallina. O, en otras palabras, no se sabe si las políticas públicas afectan actitudes de los ciudadanos o son las actitudes de los ciudadanos que promueven que se hagan políticas a ese respecto. Abou-Chadi y Finnigan intentan responder a esta pregunta en un artículo publicado el año pasado

Lo que encuentran estos investigadores es que la adopción de algunas políticas públicas afecta a las actitudes de la opinión pública. En el caso que nos ocupa, se muestra que la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo, incrementa la tolerancia hacia las lesbianas y los gais. El grado de aceptación y reconocimiento depende de qué política se adopte y cómo se construya el grupo al que va dirigido la política. Dicho de otra manera, las políticas que igualan de una forma más efectiva a todos los ciudadanos producirán más tolerancia hacia esos colectivos. Así, en aquellos países donde se ha aprobado el matrimonio homosexual, se acepta mucho más a los gais y las lesbianas que aquellos países donde solo se ha adoptado la unión a través de las parejas de hecho. La explicación que dan los autores se centra en que las leyes de matrimonio homosexual mandan un mensaje inequívoco positivo de inclusión e igualdad entre todas las partes, y no refuerzan las visiones de ciudadanos de primera y de segunda. El efecto de la aprobación de las parejas de hecho no es tan fuerte porque refuerzas que los homosexuales son un grupo fuera del grupo normativo. Y se llega a producir un efecto negativo en aquellos países que lo han prohibido.

El caso de España y Austria es ilustrativo. Aunque los dos países mostraban niveles similares de aceptación de lesbianas y gais a principios de los 2000, en 2016, en Austria solo un 50% de los ciudadanos consideraba que lesbianas y gais debían vivir la vida como quisieran, frente a un 75% de los ciudadanos del Estado español (en 2004 era de un 66%, según datos del CIS). Las únicas diferencias que estos autores han podido destacar entre estos dos países, es que en España en 2005 se aprobó la ley 13/2005 que modificaba el código civil y permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo, y como consecuencia, otros derechos como la adopción conjunta, la herencia y pensión. En cambio, en Austria, en 2010,  se introdujo en la legislación la unión de parejas de hecho del mismo sexo, que luego fue modificada a matrimonio. 

Tal vez, una de las críticas que se le puede hacer a este artículo es que no tiene en cuenta el nivel regional para calcular el efecto de socialización de esta ley, y el proceso fue mucho más incremental. Antes del 2005, en el estado español, 11 de las 17 comunidades autónomas ya habían aprobado la legalización de la unión de parejas de hecho para el mismo sexo. La primera comunidad que la aprobó fue Catalunya en 1998. Aunque no estaba permitido la adopción conjunta, sí que podían adoptar las personas solteras. 

Las políticas públicas que otorgan e igualan en derechos parece que empujan a sociedades más abiertas y tolerantes. Por ello, las instituciones deberían implementar medidas antes de esperar a que una sociedad esté madura para poder aceptar el cambio, porque, muchas veces, el cambio hace madurar a una sociedad.  Así, las leyes sobre la legalización del aborto, las cuotas, ya sean en la política o en las empresas, el aumento en diferentes áreas de los derechos de las personas trans, los derechos a los inmigrantes o la visión interseccional de las políticas públicas son un mecanismo necesario para poder avanzar como sociedad. Es importante recordar que cuanto más inclusivos sean los derechos, mayor tolerancia. 

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